80 views 4 mins 0 comments

“LA CARRETERA” DE ROBERTO DE OLAZÁBAL WISMANN

In Letras & Artes, Reseña
agosto 26, 2026
Por Rodolfo Ybarra

Un libro de poesía casi siempre es una casa o un camino a ella. Muchos escritores han hablado de esta senda-ruta-vereda desde el viaje de Ulises a Ítaca pasando por el On the road de Jack Kerouac o los dos caminos que plantea El Paraiso Perdido de Milton: el hades y la Tierra.

Pero Roberto de Olazábal Wismann, periodista, empresario, tutor de la minotáurica Casatomada Librería  & Café y editor del sello Barba Negra, nos quiere contar su propio camino en pasos trajinados: sus viajes, aventuras y desventuras, cuando no el desamor o la pérdida.

Entonces brillan con luz propia de semáforo esas Luciérnagas en Pichanaqui que titilan en el libro o la fogata en la oscuridad densa. Siempre con palabras que se entrecruzan y que dicen sin decir. Connotan, dan a entender bajo un manto protector de Eguren o Martín Adán y los maudits franceses: Mallarmé, Verlaine, Rimbaud y Baudelaire.

Y su propia voz que se esparce como hojas vivas o secas en Flores a la tumba: Tengo el andar congelado,/pero cómo no sonreír,/está tan feliz,/yo pesado, entumecido.//En la carretera,/Se detuvo tu reloj,/lejos de tu corazón/en la altura,/ la ambición entonces/ y la calumnia antes/castigó, mas no amargó/a la bella mujer que llegaste a ser/pasos, palabras, ideas/aún dormida/con la vista atenta,/aquella eternidad,/no te conocí,/te hubiera gustado cargarme/y envolverme entre tus sedas/tú tan suave y bella en la fotografía/sin pan bajo el brazo,/llegué con flores.

La Carretera es una ópera prima, pero madura como fruto caído del árbol. Quizás la mejor prueba sea ese último poema “Joaquín Rodrigo en Aranjuez”* que nos obliga a adentrarnos en la música clásica: el Concierto de Aranjuez que trasunta un dolor extremo: la pérdida de un hijo, la mujer enferma, el fin de la Guerra Civil Española y la 2GM. Y ese diálogo de la guitarra como voz que le reprocha a Dios las tribulaciones: Ahora toca,/y que todos sientan tu dolor,/tu reproche, tu furia, tu miedo.//Que sepan al despertar/que ya nadie necesitará vivir tu pena/ni enfrentarse a Dios,/bastará cerrar los ojos, como tú,/ciego,/y oír lo que ocurrió en Aranjuez/para entender que la pérdida/también completa,/y el espíritu, al perder,/también gana.

Así, Roberto de Olazábal Wismann nos entrega esta carretera llena de paraderos simbólicos, extrañas nieblas como la de Feldrich, el cerro Baúl u otros espacios y seres como la Ardilla o la Mujer Tormenta. Y todo esto es Poesía.

 

(Artículo publicado en diario UNO)

*Este poema se incluye en la segunda edición “La carretera” (Buda / Barba Negra 2026).

Rodolfo Ybarra Pinto es artista, poeta y escritor peruano, con casi cuarenta títulos publicados entre poemarios, novelas, ensayos y libros intergéneros, muchos de los cuales han sido traducidos al inglés, al francés y al ruso.  También es antologador de libros como Hora Zero: Óperas Primas editado en España por Amargord; y coeditor en El Manifiesto Abomunista del poeta beat Bob Kaufman, socio de Allen Ginsberg; y en Hospital, de Pablo Guevara, entre otros.