LUEGO VINO LA GRIPE
Cuando comencé la lectura de la novela, no pude evitar –por lo menos, no al principio– detenerme a examinar, casi quirúrgicamente y con cierta cautela, una Europa atormentada por la gripe española que Carlos Castro Pinto se encargó tan bien de hacernos digerir, de manera que, aunque no quisiéramos leerla por miedo, no podríamos evitarla. […]


