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TESTIMONIO DE UN SECUESTRO. LOS HORRORES DEL MRTA

In Letras & Artes
agosto 26, 2024
Por Sebastián Saavedra / Autor de "Pergaminos de sangre"

La impactante novela de no ficción Testimonio de un secuestro de Delsy Ramírez,  a la cual de inmediato le encontré similitud con la obra de García Márquez, Noticia de un secuestro, nos permite adentrarnos en los horrores del terrorismo a través de la vida del presidente de la Corporación de Desarrollo de San Martín, Demetrio Tafur Ruiz, en 1989 a manos del sanguinario grupo terrorista MRTA.

El paralelo que encontré entre el caso colombiano y peruano es el modus operandi que los criminales siembran a la ciudadanía y los gobiernos de turno. El señor Tafur estuvo hacinado en un tambo en precarias e inhumanas condiciones en la inhóspita selva rodeado de una columna emerretista armados de fusiles y explosivos vigilado las veinticuatro horas del día cuyo destino era incierto, donde las negociaciones empezaron a darse gracias al apoyo de la iglesia sanmartiniana y de la valentía de su familia en ir a su rescate.

Ese año crítico, tanto Sendero Luminoso, otra de las organizaciones sanguinarias que empezó la lucha armada en el caserío de Chuschi el 17 de mayo de 1980, el MRTA iba secuestrando a cuan personalidad del sector público o privado padeciera de su «cuota de revolución»; pero, era de esos secuestros donde obtuvieron millonarias recompensas para así repotenciar y reclutar más subversivos a su organización generando el desmoronamiento de la paz que se caía a pedazos. En Lima, por ejemplo, las personas secuestradas eran hacinadas en las «cárceles del pueblo», donde las víctimas llegaron a padecer de enfermades crónicas, estrés postraumático y otros, producto del maltrato psicológico de ser ajusticiado, morir de un infarto al tiempo de recuperar su libertad, como el señor Héctor Delgado Parker, en 1990.

Demetrio Tafur Ruiz fue secuestrado la tarde del 25 de junio de 1989 por el MRTA cuyo hacinamiento, con las mismas posturas de un campo de concentración, violando sus derechos humanos, sus captores imponían el terror con fusil en mano, hasta que uno de sus victimarios, el destino hizo que la perdiera a sangre y fuego cuando después de 126 días mantuviera en cautiverio a 72 rehenes hasta ser abatido en la exitosa operación de rescate Chavín de Huántar en 1997: El camarada Evaristo, el sanguinario Néstor Cerpa Cartolini.

El 28 de julio de ese mismo año, después de treinta y tres días, el señor Tafur fue liberado, pero con las secuelas de un hecho que nunca se haya borrado de su mente. Él ya no está con nosotros, pero queda en la memoria de los peruanos saber lo que sucedió y que hoy en día, la batalla cultural permita contarse estos hechos, ya que, así como el secuestro es físico, también existe el secuestro mental y no habrá espacio alguno de poder sobrevivir a ello y decir: yo también tengo un testimonio de un secuestro [mental].