Francia afronta una creciente ola de protestas estudiantiles.
Francia se prepara para una nueva semana de movilizaciones después de que las protestas iniciadas por estudiantes de secundaria en la región parisina se extendieran a distintas zonas del país. Las demandas se concentran en la falta de profesores y personal, el deterioro de la infraestructura escolar, las aulas saturadas y las condiciones del sistema educativo.
La crisis ha escalado considerablemente. Según las autoridades francesas, más de 5.000 personas fueron detenidas durante la última semana y alrededor del 85 % serían menores de edad. También se han registrado cientos de heridos entre manifestantes, trabajadores de las escuelas y policías.
Las manifestaciones comenzaron a mediados de septiembre en Créteil, en las afueras de París, a raíz de reclamos por falta de personal en un instituto. Posteriormente, las protestas se propagaron por Francia y algunas derivaron en enfrentamientos con la policía, incendios y actos de vandalismo. Cerca de 400 centros educativos permanecían cerrados el 2 de octubre.
El conflicto puede adquirir una dimensión todavía mayor el próximo martes 6, día en el cual la central sindical CGT ha convocado a trabajadores a sumarse a las movilizaciones. Esa jornada será una prueba importante para determinar si la protesta estudiantil termina convirtiéndose en un movimiento social más amplio contra el gobierno.
La situación coincide además con fuertes dificultades fiscales: la deuda pública francesa alcanzó aproximadamente el 119 % del PIB, mientras el gobierno intenta aplicar ajustes para reducir el déficit. El proyecto presupuestario de 2027 contempla recortes y modificaciones tributarias, lo que agrega presión política al Ejecutivo.
Imagen: KENZO TRIBOUILLARD/AFP


